Es interesante ver cómo en nuestros días y a través del tiempo se ha
hecho difícil diferenciar la tecnología de la ciencia. Son dos
actividades únicas, separadas pero no divorciadas, con naturalezas muy
específicas pero con una profunda e íntima interrelación. De manera
general, la ciencia sería el “por qué conocer,” el “por qué llegar más
allá” y el “qué de las cosas y sus circunstancias”; una incansable
búsqueda de la verdad. Mientras que la tecnología es el “cómo conocer”,
el “cómo aplicar” los conocimientos adquiridos para resolver soluciones,
crear cosas, con el fin de elevar cada día más la calidad de vida del
hombre. La tecnología moderna es predominantemente científica, ya que
extrae sus fundamentos teóricos de la ciencia pura o básica.
Los
significados de los términos ciencia y tecnología han variado
significativamente de una generación a otra. Sin embargo, se encuentran
más similitudes que diferencias entre ambos términos.
Tanto la
ciencia como la tecnología implican un proceso intelectual, ambas se
refieren a relaciones causales dentro del mundo material y emplean una
metodología experimental que tiene como resultado demostraciones
empíricas que pueden verificarse mediante repetición. La ciencia, al
menos en teoría, está menos relacionada con el sentido práctico de sus
resultados y se refiere más al desarrollo de leyes generales; pero la
ciencia práctica y la tecnología están profundamente relacionadas entre
sí. La interacción variable de las dos puede observarse en el desarrollo
histórico de algunos sectores.